jueves, 22 de noviembre de 2007

De la Cámara al plató

Foto: EFE
22 de noviembre de 2007. La Academia de TV ha dado sus premios anuales y el gato al agua se lo ha llevado "Cuéntame como pasó" con cinco premios uno detrás del otro. Lo más divertido de estos galardones han sido las nominaciones a los actores del Congreso de los Diputados, una cantera de estrellas cinematográficas acostumbradas a vivir constantemente en el país de los focos.
- Magdalena Álvarez, por "Maleni es nombre de Talgo".
- José Blanco, por "Los lunnis: capítulo especial"
- Joán Tardá, por "Ser, estar, aparentar, cobrar y despotricar".
- Artur Mas, por "En ninguna parte".
- Javier Arenas, por "A caballo y con la copa de fino".
- Bernat Soria, por "El hombre Dolly".
- José Luis Rodríguez Zapatero, por "El don de la oportunidad" (intervención en el programa de élite de Andrés Buenafuente).
- Mariano Fernández Bermejo, por "Juez y parte, la sartén por el mano y la muerte de Montesquieu".
- Alberto Ruiz Gallardón, por "Con calma y con Prisa hacia el final de la escalera".
- Hugo Chávez, por "El eslabón perdido y hallado en la Cumbre".
- Gaspar Llamazares, por "Los últimos estertores".
- Carmen Chacón, por "El ala vacía de La Moncloa".
- Eduardo Zapalana, por "Vivir del cuento".
- Carod Rovira, por "Desconocido en la China".
- Juan Costa, por "Surfer people en Sunset Bulevar".
- Miguel Ángel Moratinos, por "Marruecos, capital, Ceuta y Melilla".

- José Montilla, por "Cerca mía".

- Alfredo Pérez Rubalcaba, por "De profesión, fantasma".


Sin más.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Día Internacional del político hueco

Foto: EFE
21 de noviembre de 2008. Ayer fue el día internacional de la declaración ingeniosa... cuando ingenio tiende a cero.
El primer premio de la jornada es para Joan Tardá. En un alarde de razonamiento metafísico impropio de un independentista con fobia al más allá de la frontera, el diputado de ERC dijo ayer que iba al Congreso "no porque seamos españoles, sino porque estamos españoles". Para rizar sus rizos, después aclaró su cogito filosófico: "supongo que entenderán la diferencia esencial entre el ser y estar, que indica transitoriedad". Ya. Efectivamente, no es lo mismo ser tonto que estar tanto. No es lo mismo ser radical que estar jugueteando con la intolerancia. No es lo mismo ser diputado en el Congreso de los Diputados y cobrar un buen sueldo, que ser independentista también para percibir el sueldo del Estado. No es lo mismo ser un cara que estar por la cara.
El segundo premio no puede más que ser para Alberto Ruiz-Gallardón. Dice que el PP quiere superar la época del talante de Zapatero por una nueva era cargadita de talento. Más allá del juego de palabras -los hay mejores, la verdad- queda claro que el talante del líder socialista ha sido un producto de márketing vacío del que ya sospechábamos. Con respecto al talento del Partido Popular, creo que aún queda mucho terreno para demostrar que van en serio: llevar la iniciativa, cambiar a los de siempre. Ver talento en Zaplana o Arenas es ver oasis.
El tercer premio ha recaído a Artur Mas, el político que se bajaba los pantalones de las ideas para encontrar un hueco en la política catalana. Dice que en el hipotético caso de que el Tribunal Constitucional se pronuncie algún día sobre el Estatuto de Cataluña, habrá que volver a hacer un referéndum para ver si el pueblo está de acuerdo. Según él, la región de los atascos será una nación si así lo piden los ciudadanos. Ecce homo relativis.
Y hay un premio del público para el pesadito de Hugo Chávez. Ayer comentó con ironía cuasi amenazante que pasaría a vuelo rasante por La Zarzuela camino de Portugal. Este no es que esté pasado de vueltas, es que es una vuelta de tuerca a la esquizofrenia diagnosticada tal y como la describe la literatura médica. Esas ínfulas de grandezas, ese empeño por imponerse al ridículo internacional en el que le dejó el Rey de España, ese afán de combatir desde ¡Venezuela! al "imperialismo americano" es sólo un estadío más en la grave enfermedad que padece Tardá.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Capaz de todo

Foto: EFE
19 de noviembre de 2007. Hoy es el día en que Zapatero tendría que presentar su dimisión. Desde luego, si se confirma la noticia de portada que trae hoy El Mundo, es para que el mundo se le echara encima a un presidente de un Gobierno convencido de que la negociación con terroristas es la única ascua que le queda para avivar el fuego de su candidatura. Qué triste negocio este de los políticos que son capaces de llenarse la boca de vacío mientras ponen los cuernos sistemáticamente a todos los fieles votantes.
Todo parecía una intuición de los conspiradores. No era descabellado pensar que Patxi López comía con los demócratas de ETA con el parabién del PNV. Eso no es lo que nos asusta. Lo que de verdad da miedo es que el Gobierno de Zapatero ha demostrado ya demasiadas veces que el PSOE está dispuesto a hacer lo que haga falta por conseguir revalidar su título presidencial. Le hemos visto negociando con los pusilánimes encapuchados y decir que el Gobierno español nunca entraría al juego de los etarras. Le hemos visto pasarse por el Arco del Triunfo lo que luego era "la santa Constitución". Le hemos visto hablando de bonanza económica mientras nos apretábamos el cinturón comprando leche, pan y huevo. Le hemos visto espiar a empresarios, intervenir en OPAs, entronar a los nacionalismos separatistas, enredar hasta el fondo las políticas internacionales... Le hemos visto muchas cosas, pero lo peor es que todos estamos convencidos de que nos queda mucho por ver de aquí a marzo.
Un señor que entierra a los buenos, premia a los malos y homenajea a los mediocres ha perdido el norte y se mueve en el subjetivismo egoísta de las realidades interesadas. Ha escondido la verdad y la confianza detrás de su hipócrita sonrisa porque espera que la objetividad de los hechos sólo se conozca en el juicio final. Sin embargo, al paso de las nuevas tecnologías, lo sabremos antes, y entonces, cada uno estará en el sitio en el que le espera la implacable historia. Allí no hay hueco para las apariencias esquizofrénicas.

jueves, 15 de noviembre de 2007

Míster equis

Foto: EFE
15 de noviembre de 2007. Hay un ministro que siempre está a la sombra. Y cuando digo siempre, me refiero a siempre que hay problemas gordos. Nunca saldrá en los telediarios cuando ETA rompa una tregua, ni cuando lluevan las pateras sobre las costas españolas. Nunca habrá una rueda de prensa para dar datos negativos sobre el carné por puntos y el leve incremento de los accidentes de tráfico en los últimos meses. Nunca se disfrazará de portavoz del Gobierno cuando haya agujeros negros en las políticas de Interior.
Se trata de un ministro que tiene prestigio entre los suyos, pero que escurre el bulto como Magdalena Álvarez. Sin embargo, él tiene más clase. No le hace falta recurrir al lifting para conseguir un primer plano en las televisiones amigas. Es como un padrino con miles de cartas guardadas en la manga al que parece que demasiada gente le debe cosas.
Es ese tipo de ministros que nunca dan la cara pero que son de los que tira el Gobierno para darle relumbrón a las noticias importantes. Él no necesita rodearse de mujeres con sus hijos en el circo de un plató institucional como hace Caldera. Es de los que pasa de la Z y mantiene una postura perfectamente estudiada de hombre serio y prudente, de político negociador amiguete de Zapalana: un ministro tolerante en la distancias cortas y sembrador de cizaña detrás de los bastidores.
Un ministro con ansias de sucesión. Un tibio de la izquierda radical que encarna el ejecutivo de Zapatero, y a la vez un diplomático del Congreso que le da mil vueltas al dirigente del PSOE como intelectual, como parlamentario y como líder.
Sólo un hombre así, a medio camino entre María Teresa Fernández de la Vega y José Blanco, puede haber salido de la cueva y hacerse el interesante para facilitar la tarea de los medios que quieren hacer sangre en Madrid con la trama de funcionarios corruptos: 16 de más de 20.000. Es el grito silencioso desesperado del que estuvo en contra de la candidatura de Miguel Sebastián y del que todavía cree que el socialismo tiene algo que hacer en la política municipal de la capital. Su reino por destronar ese perfil centrista con el que los medios de comunicación de izquierda encasillan a Gallardón. Él quiere ser Gallardón para la derecha, el interlocutor necesario, el elipsir de la calma: no quiere estar en la lista de los crucificados por la historia que ajusticie al Gobierno más inepto de la democracia española. Y lo conseguirá, no le quepa la menor duda.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

El Rey está triste

Foto: EFE
14 de noviembre de 2007. La monarquía está de moda a pesar del empeño de la prensa rosa por dinamitarla con cócteles de cotilleos enfermizos que arrancan algo más que cuatro dedos. Con una audiencia vacía como referente, estos paparazzi deshumanizados disfrutan sacando lo peor de cada casa, buscando hundir famas y honores a precio de saldo. Después de una jornada agotadora de trabajo urdiendo males con informaciones de budú, estos depredadores de carnaza se irán a dormir tranquilamente a sus lofts postmodernistas para hacer zapping y depurar sus conciencias con lavados de risa floja.
La prensa rosa ha profundizado en la distancia entre la Infanta Elena y Jaime de Marichalar. Esperemos que el anuncio de la Casa Real no les sirva para intrigar en el resto de matrimonios de los hijos del Rey.
El Mundo decía ayer que Juan Carlos I está triste. Seguramente, la decisión de su hija mayor de poner tierra de por medio le haya dolido mucho más que la herida que Chávez pretende provocar al monarca. Este politicucho de verbena no entiende que aquí en España sólo tiene hueco como muñeco que baila a su bola colgando del retrovisor frontal de los coches. La sensación para estas navidades.
La noticia de la separación de los Príncipes de Lugo es una pena, espero que no sea la espita para que la Familia Real española imite el descalabro sentimental del modelo anglosajón, sobre todo porque detrás de esos fracasos siempre hay mucha más tela que cortar.
España necesita el ejemplo moral de la Corona, y sobre todo necesita que ese ejemplo no sea teatro. Porque la monarquía no es sólo un modelo de organización del Estado: la sucesión por consanguinidad hace además que la monarquía sea una familia especial, por eso forma parte de sus obligaciones ser una unidad modélica de donde se desprenderán todos sus privilegios.

martes, 13 de noviembre de 2007

La ley de las apariencias

Foto: EFE
13 de noviembre de 2007. Ya hay politono con el por qué no te callas del Rey. ¡Qué país! Ahora vendrán los dominios web, las camisetas, las pegatinas en el Bollycao, la barbie venezolana, una serie de televisión y un especial en las televisiones sobre el papel de Juan Carlos I en la consolidación del estado español. Al final, de lo más superficial se irán nutriendo los superficiales para construir una realidad mediáticamente vaporosa.
En la disputa entre Zapatero y Chávez, además de todo lo apuntado en el post de ayer, hay una frase que me ha llamado poderosamente la atención. La dice el presidente del Gobierno en ese monólogo para sordos indigenistas: "La forma hace al ser". Ooohhhhhhhhh! El líder socialista en el ágora de la Cumbre Iberoamericana. Un filósofo detrás de su genio y figura. Una máxima aprendida quizás de un colaborador. Zapatero, un dirigente ilustrado entre una tribu de dictadores enfermizos.
"La forma está en el ser". Repita conmigo. Si no fuera por las grabadoras, esta sentencia del presidente hubiera muerto ahogada en Chile. Sin embargo, los avances de la técnica a veces son un anzuelo y por la boca muere el pez.
No es fácil pensar y actuar en la misma dirección y sentido. No hay más que contemplar la esquizofrenia colectiva. Pero Zapatero es una excepción, piensa que "la forma hace al ser" y por eso funciona centrando su misión en el mundo de las apariencias. Una sonrisa hace a un presidente. Un consentimiento, una política internacional. Un torpeza hace a José Blanco. Es la tercera generación de la política virtual.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Taberneros en la Cumbre

Foto: EFE
12 de noviembre de 2007. Santiago de Chile. El Rey, Zapatero y Chávez, y todas las portadas de los medios. De fondo, la cara de Trinidad Jiménez es el espejo de la tensión del alma inquieta en unos momentos tirantes. Y después, un domingo de opiniones sobre la mesa de camilla:
1. Zapatero y el Rey hicieron lo justo: poner en su sitio al indigenista venezolano. Las formas: adecuadas para el momento. El mensaje, explícito: callar a los que silencian los derechos humanos.
2. ¿Si no hubiera estado el Rey, Zapatero habría sido tan clarito en su discurso? Me temo que hubiera utilizado uno de sus giros dialécticos para intentar llegar a ninguna parte.
3. El PP desaprovechó una vez más una oportunidad: era el momento de apoyar a Zapatero y al Rey y agradecer la defensa conjunta al ex presidente Aznar. Las críticas sobre la política internacional del líder socialistas tendrían que haber venido unos días después, más en frío. Estos arietes del partido de Rajoy sientan mal. Le quitan puntos.
4. ¡Qué fácil tiene el Rey volver a ganarse el cariño de los españoles! Su visita a Ceuta y Melilla y el cortapalabra al rey del populismo le han encumbrado de nuevo, al menos entre los monárquicos otoñales. No hay nada como salir del velero y pisar tierra.
5. España pinta cada vez menos en esta cumbre iberoamericana. Sus compañeros de mesa son indigenistas contrarios a la libertad de las ideas, políticos en vaqueros disertando como en las tabernas: unos auténticos desagradecidos adictos a la coca del poder dictatorial y definiciones andantes del verdadero fascismo. ¿Qué hacen el Rey, Zapatero y Moratinos sentados en esa tabla redonda? Nos interesan otras cumbres. Solidaridad, siempre. Confundir el Ministerio de Exteriores con una ONG, nunca.
6. Este suceso anecdótico ha servido para terminar de desprestigiar la política transnacional del Gobierno y la Alianza de Civilizaciones del dirigente del PSOE. Chile ha sido su Damasco: Zapatero cayó del caballo y se dio cuenta de que con amigos como esos no hay quien una nada. Casi cuatro años después, la labor de Moratinos cae en saco roto. Tres años y medio al contenedor. Un ministerio más en la lista de instituciones prescindibles.
7. Las declaraciones de Llamazares apoyando a Chávez demuestran que Llamazares existe.


Conclusión: Adiós a las cumbres iberoamericanas hasta que se cure la política sudamericana de la pandemia que invade sus casas presidenciales. Adiós a la Alianza de Civilizaciones. Adiós a las relaciones internacionales de juguetes. Hola a Europa. Hola a la figura del Rey. Hola a Llamazares, que no vive sólo en Second Life. Adiós a Moratinos. Gracias a Zapatero... por los servicios prestados. Hola a un nuevo presidente del Gobierno que sea de verdad un hombre de Estado.