miércoles, 12 de septiembre de 2007

Pateo a España

Foto: EFE
12 de septiembre de 2007. Es tremendo que una alcaldesa como Regina Otaola haya sido amenazada de muerte por ser una española perdida entre los diabólicos batasunos, y ningún miembro del Gobierno haya tenido con ella, ni siquiera, un breve mensaje de apoyo y solidaridad. Dice Bono, el hombre que se ponía las medallas, que le llamó la atención sobre este particular al presidente y éste le contestó: "Sí, Pepe, ya hemos avisado al fiscal". Te cuentan que este diálogo es de un monólogo de humor, y si no fuera porque estamos hablando de que en Lizarza no hay lugar para los derechos humanos más básicos, entonces nos lo creeríamos con fe ciega.
Este tipo de sucesos son los que demuestran que Zapatero no es un presidente del Gobierno si no un dirigente exclusivista del PSOE. La mitad de España le importamos muy poco. Hay alcaldes de otro signo político diferente al suyo con el agua hasta el cuello y ni se inmuta: la indiferencia es el mejor desprecio. Además, los tristes episodios de Lizarza demuestran que a ZP, por mucho que diga, la bandera española se la trae al pairo. Así de claro. Luego, que venga Blanco declarando cositas bonitas de la patria. Hipocresía electoral barata.
Y lo más penoso no es eso. La bandera es un trozo de tela que representa muchas cosas, todas las que Maragall y Jordi Pujol, con el consentimiento de Montilla y el aplauso de Carod Rovira, el amigo del Dalai Lama, han escupido de sus bocas en el día de la Diada. Una vez más, Zapatero se esconde ante tales ofensas al país, como si prefiriera no contristar a los nacionalistas-independentistas fanáticos esos que van por ahí dividiendo con odio separatista en sus venas. Con esos desmelenados discursos, los hijos mimados de Zapatero, que ya han conseguido su estatuto de autonomía, reiteran que además de radicales son caprichosos: ahora quieren más, porque el egoísmo político y la insolidaridad de esta tribu no tiene límites. Con lo que están sembrando, después que no lloren cuando salga de la calle una ETA catalana...

martes, 11 de septiembre de 2007

Adelante

Foto: EFE
11 de septiembre de 2007. Después de un intenso verano, Mariano Rajoy ha conseguido ser nombrado candidato oficial del PP para las elecciones de marzo. Primer paso. En su discurso, cargado de connotaciones para remarcar la autoridad que necesita para que no naufrague el proyecto, el líder popular ha dicho, con razón, que tiene un gran equipo de políticos preparados con los que podría formar 50 gobiernos mejores que el que tiene Zapatero, como si eso fuera difícil. Muchos niños que empiezan el cole entre hoy y mañana si jugaran a ser un Consejo de Ministros (entiendo que es mucho pedir para la Generación Play), darían mejor el pego.
De momento, vamos a conformarnos con un buen equipo para un sólo gobierno. España necesita a un PP en su máximo esplendor, por eso me parece bien que Rajoy pida a sus compañeros de partido máxima unidad y máxima colaboración con el único objetivo de ganar las elecciones. Tan dóciles y obedientes como si tuvieran sangra militar.
Lo que me gustaría es que, una vez que hayan logrado llegar a la Moncloa con un equipo renovado formado por los mejores, el PP no vuelva al país de los complejos y retome su afán por desvirtuarse progresivamente en busca de no se sabe qué tipo de centro: que defienda con la misma fuerza lo que ha defendido en la oposición y que pelee con el mismo ahinco por hacer realidad sus promesas con urgencia para que sean eficaces. Rajoy deberá poner en marcha muchos de sus compromisos para ratificar su autoridad. Entonces, el partido tendrá que ponerse manos a la obra para enmendar muchos de los errores de Zapatero que tanto ha criticado en el Congreso de los Diputados. Y también deberá aprender de sus aciertos, sobre todo de la utilización del márketing socialista para que al hacer las cosas bien, la sociedad tenga la impresión de que avanza; y para que cuando no salgan los planes como estaban previstos, la opinión pública tenga la sensación que la culpa de todo lo tiene la indulgente oposición. En estos nuevos tiempos, además de actuar bien hay que saber venderse, pero sin empalagar. De paso, cuando Rajoy empiece su legislatura deberá trabajar bien por España reconstruyendo su unidad y su imagen internacional para que pronto Zapatero y su talante sean un mal sueño en una mala noche en una mala posada.

lunes, 10 de septiembre de 2007

Jugando al Risk

Foto: EFE
Lunes, 10 de septiembre de 2007. Este verano he estado viajando con ZP, de la mano del que fuera su secretario de Estado de comunicación para asuntos relacionados con la política exterior en los dos primeros años de su legislatura, Javier Valenzuela. El libro está muy bien escrito y te sirve para tener una panorámica sobre lo que piensa y lo que hace el presidente del Gobierno para intentar situar a España en un lugar preponderante.
Me planteé varias veces escribirle al periodista de El País que ha escrito estas líneas para refutarle algunas afirmaciones que allí aparecen, pero me pareció un poco pretencioso porque él sabe mucho más de política internacional. Está claro que con la experiencia que tiene se ganó el cargo en el ejecutivo de Zapatero y ayudó, en bastantes momentos, a remediar la escasa lucidez del presidente en estas cuestiones transnacionales.
Valenzuela dedica su libro a explicar que aliarse con los países de América Latina es la mejor opción que pudo haber tomado un dirigente de un Gobierno español. Para los que criticaban que Zapatero era sólo amigo de los populistas iberoamericanos, el periodista deja claro que ZP gozó de una magnífica amistad con Chirac, Shöreder, Blair y Berlusconi, y en una pose, desde mi punto de vista, imprudente, dedica muchas de sus páginas a sentenciar que no todo presidente de gobierno vive del pan de EEUU. Pinta a Bush de caprichoso megalómano y trata de explicar en diversos capítulos que fue Zapatero el que nunca tuvo el más mínimo interés por sentarse a arreglar el mundo con el presidente estadounidense, como si tuviera que excusarse por un desquite.
Ahora a Zapatero sólo le quedan sus contactos en América Latina. Dando sin esperar nada a cambio se forjan buenas relaciones muy fácilmente. Sin embargo, en Europa nuestro presidente se ha quedado sólo: sus colegas pasaron a la historia y ahora no acaba de hacer buenas migas con Sarkozy, Merkel, Brown y Prodi. Y encima, con los vecinos más próximos tampoco está el horno para bollos, véase Argel.
Con estos contactos, mala pinta tiene eso de la alianza de las civilizaciones. Una vez que la política exterior de Zapatero no ha dado buenos resultados, a pesar de los esfuerzos de Moratinos, al presidente sólo le queda salvarse en marzo arreglando los problemas internos que él mismo ha provocado con su vicio por los estatutos regionales. Tendrá que pasar de la alianza de civilizaciones a la alianza de las autonomías. Volver a unir lo que estaba unido y dejar su idealismo –del que habla Valenzuela- para cuestiones menos trascendentales. Desde luego, en política exterior Zapatero ha estado jugando con fuego, y si quiere jugar a hacer política internacional que se compre un Risk. Más allá del tablero, que le deje el testigo a gente que sepa de qué va esa fiesta.

viernes, 7 de septiembre de 2007

Manolo el del bombo

Foto: EFE
Viernes, 7 de septiembre de 2007. Andalucía sale poco en los titulares de primera de los medios nacionales. Quitando los aspectos negativos (Operación Malaya, llegada de inmigrantes a las costas de la comunidad, mujeres maltratadas, corrupción urbanística, índices de paro, y, por desgracia, un amplio etcétera), en los últimos años sólo dos noticias han conseguido escalar hasta las portadas: el anuncio a bombo y platillo de las investigaciones inhumanas de Bernat Soria -hoy condecorado con la medalla de ministro-, y el anuncio de Chaves de regalar por ley una vivienda a los ciudadanos que ganan menos de 3.000 euros al mes, o sea, la gran mayoría.
El País dio la exclusiva del presidente andaluz, pero después de la incredulidad de Pedro Solbes, hoy trae una editorial con la que a Chaves se le puede atragantar la mañana en este inicio de la campaña de las elecciones autonómicas. Ya son dos los socialistas entendidos que certifican que el PSOE vende propuestas tirando de chequera sin pararse a estudiar las consecuencias de su aplicación, tal vez porque nunca ha pensado en que tales promesas se pongan efectivamente en marcha. Solbes y Almunia tienen la mano sobre la cartera y los pies en el suelo. Podemos decir que son lo que comunmente se designa como políticos responsables.
Chaves permanece en Andalucía porque es como una tradición multisecular. Si la comunidad fuera una empresa, el presidente estaba en la calle desde una semana después de asumir el cargo en su primera legislatura, pero lo público en este país funciona de otra manera. De todas formas, cuando un dirigente que lleva 25 años ganando con soltura los comicios autonómicos propone medidas de este calibre sin necesitar fuegos artificiales para mantenerse en San Telmo, a lo mejor es que hay una crisis... porque, desde luego, no crea que le tenga miedo a una posible victoria del líder popular, Javier Arenas...

jueves, 6 de septiembre de 2007

Sopa de género

Foto: EFE
Jueves, 6 de septiembre de 2007. Esta mañana he oído con horror un anuncio de la semana fantástica de El Corte Inglés que parecía la primera lección del nuevo curso de Educación para la Ciudadanía. Aunque no es textual, la cuña decía aproximadamente lo siguiente: "No te puedes perder las sorpresas que te hemos preparado para la próxima temporada de otoño. Aprovecha los nuevos tonos y los originales diseños que este año te proponemos (...) También tenemos prendas de corte masculino para la mujer (...) Tienes que ser la primera en llevar lo último..." y le faltó decir a la locutora que "son cortes masculinos para que sientas que tú eres la que llevas los pantalones en casa, para que puedas tú también ir pisando fuerte. Ya que no es fácil que te dejes barba de tres días, por lo menos ponte pantolones y camisas de hombre... Ahora, la moda se viste de disfraz. Para tí. Para todos. Y si no estás contenta con nuestras prendas unisex, no lo olvides, te devolvemos el dinero...".
Es tremendo. No quisiera parecer exagerado, radical, ni nada por el estilo. La libertad del hombre y de la mujer por encima de cualquier cosa. Pero me mata ese intento ideológico-cultural-económico-machista de querer hacer de lo femenino algo negativo. Sobre todo, porque no nos damos cuenta de lo que esta sociedad necesita a la mujer sin matices. Lo que más me molesta es lo orquestado que está todo este fenómeno por los pensadores de la ideología de género, con cátedra en la Universidad Carlos III, de la que salió la actual vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega. En el fondo, es ese feminismo radical que huele a rancio pero que está por todas partes y que nace con el empeño de elevar tanto la categoría de la mujer para que después caiga sobre su propio peso. Sus novedosas ideas ya están en la calle, en la mismísima semana fantástica...

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Estado de quiebra

Foto: EFE
Miércoles, 5 de septiembre de 2007. Almunia tiene más razón que un santo...laico: no se puede prometer el oro y el moro tirando de la chequera del Estado sin pararse a pensar en las repercusiones que pueden tener a corto, a medio y a largo plazo esas inversiones para la despensa económica del país. Es algo tan elemental como proponer que los hombres deben poner un pie en el aire antes de dar un paso si tienen intención de avanzar. Por eso, llama la atención que entre el presidente, los ministros, los secretarios de organización, los asesores de Ferraz y los periodistas salmón de los medios de Prisa, nadie haya caído en la cuenta de que vender duros a peseta podía tener consecuencias negativas para la salud económica de la que Zapatero fardaba tanto en el último debate del Estado de la Nación. Pero siempre nos quedarán políticos honrados como Joaquín Almunia que en sus declaraciones del otro día quiso decir, en términos políticamente correctos, que Zapatero es un especialista en vender humo a cualquier precio y que eso es una irresponsabilidad XL.
Es como López Garrido cuando dice que no se puede valorar la marcha económica de la legislatura por lo que haya pasado en el mes de agosto. En el fondo, es intentar hacernos creer que si hay suspensos en junio no hay que ponerse tremendistas si en enero hubo sobresalientes. El portavoz del Gobierno vuelve a pensar que somos tontos. Si hay suspensos en julio y hubo sobresalientes en enero significa que el chaval ha hecho peyas durante dos trimestres, por lo memos, ¿no? Es tan evidente como suponer que si el PP quiere ganar las elecciones generales, por mucho que nos pese, tendrá que contar en sus listas con Rato y Gallardón. En este caso concreto, el fin de acabar con Zapatero justifica los medios para que Rajoy llegue a la Moncloa y ponga fin a este via crucis. Es relativismo, pero como antídoto para salvaguardar la salud mental del pueblo fiel.

martes, 4 de septiembre de 2007

Las políticas sociales de ZP

Foto: EFE
Martes, 4 de septiembre de 2007. Zapatero se ha pasado estos tres años y casi siete meses fomentando desde el Gobierno sus grandes líneas maestras de la política social, que pueden resumirse básicamente en dos palabras: uniones homosexuales. Dentro de esa gama de medidas se incluyen otras como las dirigidas a reducir la violencia contra las mujeres o el número de accidentes en las carreteras, aunque los telediarios demuestran que no funcionan, como tampoco marchan las promesas de rebaja en las hipotecas o el acercamiento de la vivienda para los jóvenes que pueden convertir a Chacón en la ministra más prescindible de la historia del socialismo español, por detrás de Carmen Calvo, se entiende.
Las políticas sociales de Zapatero han sido iniciativas más o menos audaces, más o menos comprometidas: buenas intenciones que no han logrado cumplir sus objetivos. Amagar y no dar es un esfuerzo triste. Tiene el mismo rendimiento que no hacer nada. Estaría bien que los políticos se tomaran en serio ese proverbio ¿chino? que reza "Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes", que sería una buena filosofía de fondo para una campaña electoral como la que se nos viene encima.
Zapatero lo ha intentado con las políticas sociales y no ha conseguido nada más que soltarles la melena al lobby rosa y a los artífices de la ideología de género. Tanto monta, monta tanto.
Es lo mismo que le ha pasado con las políticas económicas. A pocos meses de que abandone el sillón de Moncloa, el presidente del Gobierno ha logrado lo que parecía imposible: elevar el precio de la leche, de la carne de vacuno y del pan hasta convertir el precio de la cesta de la compra en el de la cesta de Navidad. Sube el gasto en los supermercados a la vez que se incrementan los desembolsos para la vuelta al cole. La auténtica y genuina cuesta de septiembre. También crecen las hipotecas y ya podemos pasarnos 27 años, uno detrás del otro, pagando cada ladrillo de oro de nuestras casas. Y para mayor emoción, en algunas comunidades tener luz o coger un cercanías se ha convertido en una epopeya.
No sé, no sé. Lo de las políticas sociales debe ser sinónimo de deconstrucción el el diccionario de Ferraz.