jueves, 20 de diciembre de 2007

Lo peor de cada casa

Foto: EFE
20 de diciembre de 2007. Lo dice González con acierto: "A estas elecciones concurren lo peor del PSOE y lo peor del PP". Entendiendo que esta afirmación es una medalla en el pecho del propio Felipe de toda la vida, comparto la misma preocupación del ex presidente. Lo que no comprendo bien es entonces por qué entra ahora en la campaña defendiendo a Rodríguez Zapatero, cuando lo mejor que podía hacer es salvar al PSOE de este naufragio, y para ello será necesario que la ejecutiva socialista vuelva al lugar del que nunca debió salir: segundos puestos, en segundas filas, de instituciones segundonas. De todas formas, pensándolo bien, tampoco es que los socialistas de la época de Felipe, Guerra y Matilde Fernández fueran para tirar cohetes.
Lo peor del PSOE es que tiene un líder que encarna a la perfección el prototipo del antihéroe: un señor que busca amigos entre la basura hasta encontrar a gente como Gadafi. De perfil torpe, incapaz de salir adelante por sí mismo, siempre dependiendo de la ayuda externa de su Sonsoles, del peso de gente de su entorno como Fernández de la Vega o Rubalcaba, y de ex presidentes del Gobierno que tienen que volver a Moncloa para hacerse una foto juntos en el umbral para que todo el mundo sepa que Zapatero no está sólo. Soledad, maldito tesoro del que dispara siempre por la culata.
Lo peor del PP, los intereses cruzados. Pese al desgaste de los medios, sí creo que Rajoy tenga el liderazgo necesario para llevar adelante su partido y para presidir España. El problema del PP es que es una macedonia de ideas en la que es muy difícil encontrar un sabor común, y de ahí sus incoherencias, sus complejos y sus peleas internas.
Y ya que estamos en época de balances... lo peor del año: Magdalena Álvarez y los responsables de la Generalitat que le dejaron sola ante el peligro de una nueva inauguración. Un tramo de ocho kilómetros de carreteras catalanas, los primeros inaugurados por la primera ministra reprobada de un gobierno español.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Menos listas y más listos

Foto: EFE
19 de diciembre de 2007. Revuelo en Génova. Tensión por las escaleras de la casa del PP por donde vuelan los trastos con una vehemencia inusitada. La inminencia de las elecciones generales y el miedo a la derrota han agarrotado la prudencia del único partido que puede ser alternativa. Cero prudencia y cero sentido común. El personalismo por encima de los intereses de un país que suspira por cambiar de Gobierno.
El Partido Popular necesita más que nunca una regeneración, primero de las ideas sin complejos, y después de las personas. Aunque creo que es importante para ganar las elecciones, que Ruiz-Gallardón vaya en las listas del líder popular es lo que coloquialmente se conoce como una bajada de pantalones. Además, hay muchos oyentes enfervorizados que ahora se pensarán su voto dos veces. Rajoy tendría que provocar a las masas, pero con otros revulsivos. Por ejemplo, con titulares del siguiente estilo:
"Rajoy anuncia que promoverá medidas legales para evitar el aborto en España"
"El líder de la oposición promete que, si gana las elecciones, derogará la ley de la Memoria Histórica y sacará de las escuelas Educación para la Ciudadanía"
"El presidente del PP subraya entre sus prioridades eliminar a ETA de las instituciones y asegura que dará razones a la fiscalía para ilegalizar a ANV y al PCTV"
"Arenas y Zaplana dejan el PP en los albores de la era Rajoy"
"Aguirre será la número dos en las listas del PP"
"Rajoy promete que la economía volverá al 'España va bien' con el gobierno popular"
"Banderas de España 'tamaño Colón', por decreto en todos los ayuntamientos del país"
"El Congreso aprueba cambiar el nombre de la Castellana por el de Ministra reprobada, en homenaje a la que fuera titular de Fomento en el gobierno del que fuera José Luis Rodríguez Zapatero".
Menos líos de listas y más listas y listos en el Partido Popular, que estar listos para ser alternativa requiere poner el listón más alto.

martes, 18 de diciembre de 2007

Herodes y Judas

Foto: EFE
18 de diciembre de 2007. Es una pena que tengamos en España un ministro de Sanidad que no ponga el grito en el cielo ante los infanticidios que se están cometiendo en decenas de clínicas abortistas. Siendo médico y habiendo hecho el juramento hipocrático, su compromiso por empeñarse en salvar vidas muere como una hoja de otoño. Ni siquiera las trituradoras remueven las conciencias. Aprovechando la ocasión, nuestros inteligentes y letrados políticos clarividentes se salen por la tangente con razonamientos así de sencillotes: "Para evitar que esto suceda en la clandestinidad, que las madres tengan que mentir, y que los médicos discrepen en sus funciones de la legalidad, ¿por qué no ampliamos los plazos para que se pueda perpetrar un aborto?". No sé. Es como hacer un agujero en la caja de los bancos para evitar que los ladrones empeleen la violencia en sus hurtos. Sin embargo, para el pobre niño acribillado entre dientes de metal, indefenso en manos de la crueldad más vil, ni Soria ni ningún otro miembro del Gobierno tiene una palabra de aliento. Qué fácil es morir en España. Qué desamparadas las cigüeñas. Cuánto Herodes en libertad sin fianza.
Un día, una semana, nueve meses. ¡Qué más da! Una vez que el hombre se pone a programar vidas, ni siquiera las vidas que nacen tienen sentido. Es de sentido común pensar que desde el primer momento, si no se ponen frenos, la persona es persona. Para ser honrado con las conciencias no hace falta tener fe. Basta con la coherencia: si montamos pollos contra la pena de muerte, si sacamos las pancartas contra las mutilaciones de las niñas africanas y se nos llena la boca hablando de derechos humanos y de solidaridad, por regla de tres tendríamos que repudiar el aborto y penalizarlo. Nos duelen las lágrimas en los ojos de un niño, pero a veces nos ciega la sinrazón para pasar de largo ante el grito mudo de un feto en el vientre de mamá.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Ser presidente de España

Foto: EFE
17 de diciembre de 2007. Ser presidente del Gobierno en España, por mucho que diga Aznar, no compensa, porque en este país somos el colmo del desagracedimiento. Si nadie es profeta en su tierra, los profetas españoles son los más despreciados, no hay más que ojear por encima la historia reciente de este país.
Adolfo Suárez fue el hombre clave de la transición y ahora se muere entre el alzheimer y el olvido. Su obra política ni siquiera la reconocen los libros de texto y los adolescentes de hoy no tienen el gusto de conocerle.
Felipe González -San Felipe después de esta última etapa socialista- hizo más cosas por España además de mangar a expuertas, crearse paraísos fiscales paralelos e impulsar los GAL. Se quiera o no, lo cierto es que González fue uno de los artífices de la modernización de lo que antes era una nación incluso para los del PSOE.
José María Aznar ubicó a España en la vanguardia económica, mano a mano con EEUU pese a los resentidos antiamericanos antisistemas antiprogreso antitodo. Con Aznar España encontró su hueco en Europa y una hegemonía de peso pesado en las políticas internacionales. Sin embargo, la Guerra de Irak, error grave do los haya, le propinó el acíbar de la marginación existencial. Ocho años de magnífica gestión y de profesionalización de la Administración central tirados por la borda por semejante tropezón. Y ahora, ahí está en FAES mordiéndose la lengua y aguantando a un presidente irrespetuoso elegido por descarte.
José Luis Rodríguez Zapatero todavía no ha dejado de ser presidente, sin embargo ya es repudiado por más de la mitad de la sociedad, como se vio en las elecciones autonómicas y como se verá el 9 de marzo. A pesar de su intento de dividir España en trozos enfrentados entre sí, a pesar de borrar con típex sus raíces y de volver a las épocas de crisis por su pésima gestión. A pesar de su empeño por ganarse así la confianza ciudadana, el pueblo le paga con pitidos y silbidos. Desde luego, hay que ver lo poco compresivos que somos los españoles...

jueves, 13 de diciembre de 2007

Super Bono

Foto: EFE
13 de diciembre de 2007. Ya está aquí. Super Bono en acción: el terror de los nacionalistas, el martillo de hereje contra la independentismos apoyados por su mismo partido, la auténtica y genuina sal de todos los platos, el hombre de la bandera española en una mano y la rosa antinacional en la otra, el artífice de la esquizofrenia, la cruz del PSOE, el agua bendita de Zapatero, el socialista de Osborne...
Y llega pisando fuerte: "El Estatuto Catalán no le gusta ni a sus padres", incluyendo entre sus progenitores A y B a Maragall que no sería nada sin el espaldarazo impresentable de un presidente del Gobierno acostumbrado a mimar a las comunidades rebeldes que se quieren salir del mapa.
Es verdad. El Estatuto Catalán es el punto de inflexión de la democracia y de la última etapa constitucional de España. Mucho más que ETA, fácil de aniquilar cuando hay determinación política, la norma disgregadora es el demonio para la unidad nacional. Corruptio optimi, pessima. Ese es el ariete que debería agarrar el PP para derrotar la imagen ficticia de Zapatero. La imagen: la estatua de Sadam cayendo a trozos.
El PP está en otras guerras. No hay trillos para profundizar en sus críticas a los estatutos de autonomía. Tibieza. Tibieza. Bono, aunque está acostumbrado a la sobreactuación y ha perdido ya bastante credibilidad entre los suyos, sabe aprovechar mejor los minutos de gloria: que quede claro que soy el candidato español, el que sustituirá a Zapatero cuando acabe su segunda y última legislatura. Virgencita: que no caiga esa breva.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Debate sobre el debate

Foto: EFE
12 de diciembre de 2007. Rajoy está jugando al ajedrez con las oportunidades. Ahora ha sido el mismo Zapatero el que le ha brindado la posibilidad de subir unos puestos en los índices de reconocimiento social a través de un debate televisado. El líder de la oposición acepta, pero pone una condición: que no sea en TVE, la tele de todos liderada por los políticos de turno. Rajoy ha perdido el tren y, sin quererlo, ha subido al altar de los mártires a la cadena gubernamental. Sin embargo, quizás un desliz, quizás un tropiezo intencionado, ha puesto a Cuatro por las nubes ubicándo a la cadena en el paraíso de la comunicación imparcial. Manda... trillos. A lo mejor ha empezado ya esa época de complejo en el que el PP se pone de rodillas ante Prisa. Los partidos políticos son las únicas organizaciones que hablan de su intimidad con desconocidos malintencionados. ¿Aprenderán alguna vez en el PP a tener una política propia de medios de comunicación, o seguirán con el lirio en la mano?
TVE no es una televisión imparcial. Ni ahora, ni nunca. Es un bodrio manipulado que no nos merecemos los españoles. Entre TVE y la BBC hay un trecho que va de la buena intención a la consecución del éxito. TVE es un reino de taifas con intereses creados dispuesto a abanicar constantemente al Gobierno. Es más un medio diseñado para la caricia, no para la crítica. Hoy defendía lo contrario José María Calleja en Herrera en la Onda con su vehemencia habitual. Echó del plató a Isabel San Sebastián y ahora quería enterrar la opinión de Alfredo Urdaci. Él, aunque vaya de free lance, encarna muy bien lo que es un periodista de partido: mi idea por encima del resto de las ideas; mi opinión en titulares aunque haya que subir pisando cabezas; mi voz más fuerte, aunque haya que gritar. Y todo con la artimaña de los que después se hacen llamar tolerantes.
Rajoy tendría que haber aceptado el debate en TVE. Si hubiera dicho "iré aunque se pasen el año trapicheando con las informaciones sobre el Partido Popular y sometiéndonos a torturas impropias de un ente público" se hubiera puesto seis medallas juntas, las que cree Calleja que se pone por ser el único periodista capaz de hablar de ETA y del mundo con acierto, independencia, prudencia y oportunismo.

martes, 11 de diciembre de 2007

Honoris causa

Foto: EFE
11 de diciembre de 2007
. Si ANV acaba siendo un partido ilegal, entonces habría que sentar en el banquillo a todos los que han aupado a los terroristas hasta encontrar un hueco en las instituciones democráticas, a pesar de que había pruebas evidentes de que eran ETA sin pasamontañas por muchas excusas de los dirigentes del Gobierno e incluso de los jueces y fiscales que dieron su visto bueno con sonrisa cómplice. Mientras toda España sabía perfectamente que ANV era Batasuna disfrazada de cordero llevado al matadero sin tener información clasificada, los que velan y conducen por nosotros miraban para otro lado liándose la manta a la conciencia. Ayudaban así a poner bombas lapas en los consistorios provinciales donde los concejales democráticos han vivido un año en el infierno de las miradas asesinas y las amenazas encubiertas.
Ilegalizar ANV es un honoris causa por la entrega incondicional a los abertzales radicales para todos y cada uno de los miembros del ejecutivo de Zapatero, y para todos los jueces y fiscales estrellas que han relevado la justicia al interés político de cada instante. Será el acto solemne para cubrir de gloria las vergüenzas de los que han sido verdugos de la libertad por muchas florituras verbales que les haya permitido tanta hipocresía.
Repudiar a ANV y todo lo que huela a asesinos de guardia civiles, además de una necesidad imperiosa creada por Zapatero, es liberar de la cadena perpetua a gente como Regina Otaola. Será otra canonización de mártires, pero de la guerra que se libra entre irracionales en el País Vasco y los que azuzan sus pesquisas desde el centro de Madrid.