martes, 13 de noviembre de 2007

La ley de las apariencias

Foto: EFE
13 de noviembre de 2007. Ya hay politono con el por qué no te callas del Rey. ¡Qué país! Ahora vendrán los dominios web, las camisetas, las pegatinas en el Bollycao, la barbie venezolana, una serie de televisión y un especial en las televisiones sobre el papel de Juan Carlos I en la consolidación del estado español. Al final, de lo más superficial se irán nutriendo los superficiales para construir una realidad mediáticamente vaporosa.
En la disputa entre Zapatero y Chávez, además de todo lo apuntado en el post de ayer, hay una frase que me ha llamado poderosamente la atención. La dice el presidente del Gobierno en ese monólogo para sordos indigenistas: "La forma hace al ser". Ooohhhhhhhhh! El líder socialista en el ágora de la Cumbre Iberoamericana. Un filósofo detrás de su genio y figura. Una máxima aprendida quizás de un colaborador. Zapatero, un dirigente ilustrado entre una tribu de dictadores enfermizos.
"La forma está en el ser". Repita conmigo. Si no fuera por las grabadoras, esta sentencia del presidente hubiera muerto ahogada en Chile. Sin embargo, los avances de la técnica a veces son un anzuelo y por la boca muere el pez.
No es fácil pensar y actuar en la misma dirección y sentido. No hay más que contemplar la esquizofrenia colectiva. Pero Zapatero es una excepción, piensa que "la forma hace al ser" y por eso funciona centrando su misión en el mundo de las apariencias. Una sonrisa hace a un presidente. Un consentimiento, una política internacional. Un torpeza hace a José Blanco. Es la tercera generación de la política virtual.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Taberneros en la Cumbre

Foto: EFE
12 de noviembre de 2007. Santiago de Chile. El Rey, Zapatero y Chávez, y todas las portadas de los medios. De fondo, la cara de Trinidad Jiménez es el espejo de la tensión del alma inquieta en unos momentos tirantes. Y después, un domingo de opiniones sobre la mesa de camilla:
1. Zapatero y el Rey hicieron lo justo: poner en su sitio al indigenista venezolano. Las formas: adecuadas para el momento. El mensaje, explícito: callar a los que silencian los derechos humanos.
2. ¿Si no hubiera estado el Rey, Zapatero habría sido tan clarito en su discurso? Me temo que hubiera utilizado uno de sus giros dialécticos para intentar llegar a ninguna parte.
3. El PP desaprovechó una vez más una oportunidad: era el momento de apoyar a Zapatero y al Rey y agradecer la defensa conjunta al ex presidente Aznar. Las críticas sobre la política internacional del líder socialistas tendrían que haber venido unos días después, más en frío. Estos arietes del partido de Rajoy sientan mal. Le quitan puntos.
4. ¡Qué fácil tiene el Rey volver a ganarse el cariño de los españoles! Su visita a Ceuta y Melilla y el cortapalabra al rey del populismo le han encumbrado de nuevo, al menos entre los monárquicos otoñales. No hay nada como salir del velero y pisar tierra.
5. España pinta cada vez menos en esta cumbre iberoamericana. Sus compañeros de mesa son indigenistas contrarios a la libertad de las ideas, políticos en vaqueros disertando como en las tabernas: unos auténticos desagradecidos adictos a la coca del poder dictatorial y definiciones andantes del verdadero fascismo. ¿Qué hacen el Rey, Zapatero y Moratinos sentados en esa tabla redonda? Nos interesan otras cumbres. Solidaridad, siempre. Confundir el Ministerio de Exteriores con una ONG, nunca.
6. Este suceso anecdótico ha servido para terminar de desprestigiar la política transnacional del Gobierno y la Alianza de Civilizaciones del dirigente del PSOE. Chile ha sido su Damasco: Zapatero cayó del caballo y se dio cuenta de que con amigos como esos no hay quien una nada. Casi cuatro años después, la labor de Moratinos cae en saco roto. Tres años y medio al contenedor. Un ministerio más en la lista de instituciones prescindibles.
7. Las declaraciones de Llamazares apoyando a Chávez demuestran que Llamazares existe.


Conclusión: Adiós a las cumbres iberoamericanas hasta que se cure la política sudamericana de la pandemia que invade sus casas presidenciales. Adiós a la Alianza de Civilizaciones. Adiós a las relaciones internacionales de juguetes. Hola a Europa. Hola a la figura del Rey. Hola a Llamazares, que no vive sólo en Second Life. Adiós a Moratinos. Gracias a Zapatero... por los servicios prestados. Hola a un nuevo presidente del Gobierno que sea de verdad un hombre de Estado.

jueves, 8 de noviembre de 2007

El tal Bermejo

Foto: EFE
8 de noviembre de 2007. Hemos recibido una noticia primiciosa en forma de epístola que nos escribe un chaval de nueve años desde su querida ciudad natal:
Estimados señores:
No sé muy bien a quién escribo, pero tampoco sé muy bien como desahogar todas las cosas que guardo en mi cabeza y en mi corazón desde hace tres años y medios. Y es que mis padres están insoportables, lean el periódico que lean, escuchen la emisora que escuchen, o vean el telediario que vean, al final acaban despotricando contra todos esos políticos que colonizan las pantallas sin dejarme ver a mí los dibujos animados. Oigo muchas cosas de Zapatero, de Pepe Blanco, de Montilla, de Magdalena Álvarez, incluso de Zaplana. Sin embargo, en esta última etapa sólo oigo a mis padres hablar -por decirlo de alguna manera- de un tal Bermejo, que no sé si es un ministro, un juez, un fiscal... o todo a la vez. Entendí una vez que era buen amigo de Garzón, uno de mis héroes de novelas contemporáneas.
Pues bien, tomen nota porque aquí de ese Bermejo se están diciendo cosas muy serias. No sé si es justo arremeter con palabras así de gruesas cuando el problema es que este señor padece incontinencia verbal diagnosticada. Dice mi padre que cada vez que habla sube el pan, y yo lo compruebo todos los días desde hace un par de meses cuando bajo al supermercado: efectivamente, el pan está más caro, y las cebollas, y la leche... ya no me quedan "vueltas" para comprarme estampitas de la Liga.
Mi madre se alteró mucho cuando este tipo señaló no saber quién era Aznar. ¿Pero cómo puede ser que no conozca al anterior presidente del Gobierno, si lo conozco hasta yo? Mamá cree que está muy radicalizado, por eso hace memoria selectiva, y luego subraya con sorna que no hay nada más triste que un señor desprecie a otro por pensar de manera diferente, y que le mande a callar a un político que hizo algunas cosas buenas, aunque los del PZOE no quieran reconocerlo... Me parece que esto no pasa ni en el cole, donde la seño, en las clases de Educación para la Ciudadanía, nos enseña con perseverancia que hay que respetar a los demás, dejar el asiento del autobús a los demás, ayudar a las ancianas a cruzar la carretera. Es una asignatura muy interesante, aunque creo que si los políticos son la referencia no tiene sentido que sigamos estudiándola. No sé cómo puede haber mayores que no nos den ejemplo... si fuera por mí, les sacaría del edificio de los leones y les animaría a que se buscaran la vida trabajando en serio sin aprovecharse de los impuestos que pagan los padres... No se puede vivir siempre de gorra.
Gracias por su interés. Afectuosamente
Nano

miércoles, 7 de noviembre de 2007

El Mito de Noara

Foto: EFE
7 de noviembre de 2007. Sevilla. Noviembre y los termómetros siguen de vacaciones. Allí, en un recoveco del mapa, vive Rocío Polvillo, una joven de 17 años que se ha convertido en el paradigma de la madre coraje dispuesta a quedarse en el quirófano por salvar la vida de su pequeña Noara. Y después de la generosidad heroica, vino la compensación con creces y no hizo falta que un bisturí dividiera el hígado de Rocío que era un trozo de corazón disfrazado de verdadero cariño. Llegó un hígado ajeno como pago a su correspondencia.
Entre la joven sevillana y el xenófobo del metro de Barcelona hay más de dos horas y media de atascos en la ciudad condal, quizás la misma diferencia que hay entre una foto del rey en manos de independentistas catalanes y el clamor que se oye aún desde Ceuta y Melilla tras la visita del monarca, y eso que a las ciudades autónomas no les toca ni la mitad de la mitad de la mitad de las inversiones del Estado que se lleva la comunidad tripartita.
A los catalanes independentistas compulsivos les vendría bien aplicarse el mito de Noara. Olvidarse de sí mismos y trabajar por los demás sin esperar nada a cambio, aunque eso suponga perder hegemonía por un tiempo. A la larga, ese empeño generoso revalidaría su liderazgo y le devolvería con intereses la inversión. Lo dice con sabiduría una canción de Jorge Dexler que hace de fondo en los anuncios de la ONCE: "cada uno da lo que recibe. Luego recibe lo que da. Nada se pierde, todo se transforma...".

martes, 6 de noviembre de 2007

Iconoclastia

Foto: EFE
6 de noviembre de 2007. Asesinar la caligrafía para ganar unas elecciones. Qué ruin el que ose a manera tan cruel de homicidio, y qué ruin el que declara al culpable cuando utiliza las letras para colgar del madero a las personas: unas veces con ira y fuego, otras dejándoles morirse de frío ante las páginas heladas de la indiferencia. Así es nuestro Cebrián, la cabeza visible de El País: hoy por la derecha y mañana por la izquierda, con cambios voluntaristas de imagen, con nuevas dosis de centro y con un inusitado interés por hacerse notar en estos últimos y eternos meses de campaña electoral.
Es verdad que Zapatero no respeta ni la lengua, ni los símbolos, ni la patria. Es un iconoclasta: un rebelde sin causa en busca del enredo perdido. Pero lo malo es que quema imágenes de la tradición española con las cerillas de la irracionalidad, a pachas con nuestro popular José Blanco, que en breve sustituirá a la flamenca y el toro de Osborne como icono de una nación retro con ínfulas de grandeza progresista ahogada en la horterada constante y en la zafiedad: es ese país en el que los que pisan fuerte son los que viven en el mundo de las ideas vacías.
Pero en fin, un presidente del Gobierno no debe estar para estas nimiedades... porque así tendrá más fácil no estar ni en un sitio ni en el otro. Él prefiere ahora permanecer en el anonimato sonriente de las cuñas radiofónicas vendiendo humo electoral de promesas cumplidas desde las ondas. Él está más cómodo en las vallas publicitarias utilizando la lengua de los signos para respirar de manera artificial en esta última época. Tiene miedo. Igual que Cebrián. Por mucha imagen de distrofia relacional que escenifiquen, todos sabemos que Zapatero y El País se necesitan por que son los mismos perros con los mismos collares. Deontología gramatical, divino tesoro.

lunes, 5 de noviembre de 2007

Requiem

Foto: EFE
5 de noviembre de 2007. Puente de todos los santos y de los difuntos. Noviembre, mes de las tumbas engalanadas con flores de colores vivos. Parece una paradoja; pétalos sobre la piedra fría de nuestro familiares y amigos fallecidos para celebrar nuestra pena. Para muchos. días de luto, pero para muchos otros en todo el mundo jornadas de recuerdos y de esperanzas después de un punto y seguido preparados para el punto final.
¿Pensarán los políticos en la muerte? Ya me perdonarán si escojo un tema demasiado tétrico para empezar esta semana. Es el tema de la calle. Noviembre en otoño, y hojas que caen balanceándose, unas tras otra. Y un día, una de esas ramas que caen secas al asfalto del correteo asfixiante, seremos tú y yo. Hemos de reconocer que esta es la única verdad que por mucho que subjetivicen los titulares de la prensa, sus mismas páginas de esquelas no recuerdan los 365 días del año.
Un político español medio está muy cerca de la muerte: la muerte del sentido común, el fallecimiento de la necesaria implicación con el ciudadano de la calle, el óbito de las buenas formas, de la capacidad de diálogo. Para el político común, sin embargo, resucita el ego de pisar más fuerte, de estar por encima, de tener el mando de la situación, de gritar más alto... En definitiva, cuando la política y la voluntad de servicio se divorcian, como vemos cada día que pasa en nuestro querido país, entonces hay que entonar un requiem.
Pero después de la muerte viene la resurrección. También los políticos pueden cambiar las cosas, aunque de entrada nos parezca un imposible metafísico. Más allá de los intereses partidistas y del aburguesamiento que provoca el poder, está esa capacidad de trabajar por los demás sin esperar recibir votos a cambio. Lo decía Platón y lo han dicho, desde entonces, muchos bienpensantes: un buen político tiene que ser una referencia para la sociedad. Aunque los nuestros disten de esa imagen modélica que requerimos todos, siempre hay lugar para la esperanza. Seguro que de este maremagnum de políticas cutres y profesionales políticamente enfermizos despuntan líderes que se atrevan a poner los medios para rechazar la comodidad y devolver a la vida a un sistema democrático en que cada vez creen menos españoles. Está de su mano: o dejan de vivir de las urnas o acabarán en una urna ellos y los sistemas políticos manoseados de occidente.

martes, 30 de octubre de 2007

¿Rendir cuentas?

Foto: EFE
30 de octubre de 2007. El presidente del Gobierno tiene tres medios de comunicación a los que considera especialmente amigos: LaSexta y Público (que son la misma cosa) y La Vanguardia. Luego está El País, que está en época de celos.
En ese diario catalán al que el mismo Zapatero acudió el día en que estrenó su nueva edición (recuérdese el episodio del ascensor), el líder socialista publica hoy una carta titulada "Rendir cuentas": un ejemplo de meaculpismo voluntarista y oportunista con clara intención electoralista. No sé como al presidente y a sus cientos de asesores no se les cae la cara de vergüenza.
Cuando he leído esta mañana el título de la tribuna, estaba esperando encontrarme otra cosa. Hacía tiempo que no escuchaba excusas en boca de Zapatero, y ya que Magdalena Álvarez no está dispuesta a admitir errores que son evidentes, creí por algún momento que sería el jefe del Gobierno español el que bajaría la cabeza y pediría perdón sinceramente, como lo ha hecho Rajoy al reconocer que metió la pata con sus declaraciones sobre el cambio climático. Sin embargo, leer esta carta puede ser más contraproducente que pasar dos horas y medias de atascos para poder entrar en Barcelona. En el fondo, es una mailing electoral disfrazado de sonrisa macabra en un momento en el que la gracia ha desaparecido del seny catalán.
En ese "rendir cuentas", Zapatero ha desaprovechado la ocasión de disculparse por sus desafortunados encontronazos con los ciudadanos de Cataluña: Tendría que haber pedido perdón por haberse hecho amigo íntimo de Carod Rovira, por mimar a los independentistas, por olvidarse de lo importante y martirizar a los hombres de la calle con discursos obsesivos-separatistas con su estatuto. El líder del PSOE tendría que haber utilizado las páginas de La Vanguardia para decir que cesaría a Magadalena y expresar su más sincero pésame por la muerte de la democracia en aquélla comunidad autónoma. En definitiva, Zapatero debería haber conseguido transmitir con esta carta su deseo de enmendar la catástrofe, no tanto por los socavones del AVE como por el hundimiento de una región que era boyante, que era la moderna ciudad española abierta a Europa y al mundo, y que ahora se ha empequeñecido por culpa de los que han pretendido recortar la capacidad de Cataluña enmarcándola en los límites cutres, pobres y pusilánimes de ese nacionalismo radical que ciega.